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Antes de contratar quién te hace la web: 7 preguntas que debes hacer

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Encargar una web nueva parece sencillo: pides dos o tres presupuestos, comparas precios y eliges. El problema es que casi nadie sabe qué preguntar, y las sorpresas llegan después. Un dominio que no está a tu nombre, una web que no puedes tocar sin llamar a nadie, o una página muy bonita que Google no enseña a nadie.

En más de 20 años haciendo webs y posicionándolas he visto muchas de esas sorpresas, casi siempre cuando el negocio ya había pagado. Por eso te dejo aquí las 7 preguntas que yo haría antes de firmar con quien sea, incluido yo. Si quien te va a hacer la web responde bien a todas, vas por buen camino.

Checklist con las 7 preguntas que hacer antes de contratar el desarrollo de una web

1. ¿La web y el dominio van a estar a mi nombre?

Es la pregunta más importante y la que menos se hace. El dominio (tu “tunegocio.es”) y el hosting (el servidor donde vive la web) deben estar registrados a nombre de tu empresa o al tuyo, con acceso tuyo.

Si el dominio está a nombre del diseñador y un día dejáis de trabajar juntos, recuperarlo puede ser un problema. Y sin dominio, pierdes la web, el correo y todo lo que hayas posicionado en Google.

La respuesta que buscas: “Sí, se registra a tu nombre y te paso todos los accesos”.
Señal de alarma: “No te preocupes, eso lo gestiono yo”.

2. ¿Con qué la vas a hacer (WordPress u otra) y por qué?

No hay una tecnología mejor para todo. WordPress es la opción más extendida y la que te da más libertad: muchos profesionales saben trabajar con él y no dependes de una sola persona. Otras plataformas cerradas son más fáciles al principio, pero te atan a sus condiciones y a sus precios.

Lo importante no es tanto qué herramienta usa, sino que sepa explicarte por qué es la adecuada para tu negocio y qué implica a futuro.

La respuesta que buscas: una razón concreta ligada a lo que necesitas (vender online, captar contactos, mostrar servicios).
Señal de alarma: un sistema propio que solo esa persona o empresa sabe manejar.

3. ¿Quién la mantiene cuando esté publicada?

Una web no se termina el día que se publica. Hay que actualizar el sistema, los plugins y la seguridad, hacer copias de seguridad y resolver fallos. Si nadie lo hace, la web se queda obsoleta, se vuelve lenta o, en el peor caso, la hackean.

Pregunta si el mantenimiento está incluido, qué cubre exactamente y cuánto cuesta si va aparte. Así comparas presupuestos de verdad y no solo el precio de salida.

La respuesta que buscas: un servicio de mantenimiento claro, con lo que incluye por escrito.
Señal de alarma: “Una vez publicada ya no hace falta tocar nada”.

4. ¿Está pensada para SEO desde el primer día?

Aquí es donde más dinero se pierde. Muchas webs se diseñan para que queden bonitas y el posicionamiento se deja “para más adelante”. Cuando llega ese momento, toca rehacer la estructura, cambiar direcciones y reescribir contenido: pagas dos veces.

Una web pensada para SEO desde el inicio tiene una estructura de páginas que responde a lo que tus clientes buscan en Google, cada servicio con su propia página, títulos y descripciones trabajados, y una base técnica limpia para que Google la entienda bien.

Por eso, cuando hago un proyecto de programador web, la estructura y el SEO se deciden antes de diseñar, no después.

La respuesta que buscas: que te hable de qué páginas tendrás y por qué búsquedas quieres aparecer.
Señal de alarma: “Le instalamos un plugin de SEO y listo”.

5. ¿Cómo va a ir de velocidad y en el móvil?

La mayoría de tus visitas llegarán desde el móvil, y una web que tarda en cargar pierde clientes antes de que vean nada. Además, Google tiene en cuenta la velocidad y la experiencia en móvil para decidir a quién muestra.

Pregunta cómo va a medir la velocidad (por ejemplo, con PageSpeed Insights de Google), qué hosting recomienda y por qué. Un hosting barato y saturado puede lastrar la mejor web del mundo: el tiempo que tarda el servidor en responder es un factor que casi nadie mira y que afecta mucho.

Una maquetación web bien hecha, con código limpio e imágenes optimizadas, es la diferencia entre una web ágil y una que se arrastra.

La respuesta que buscas: que te enseñe la velocidad de webs que ya ha hecho y te explique cómo la cuida.
Señal de alarma: que solo te enseñe cómo se ve en un ordenador grande.

6. ¿Quién escribe los textos?

Es la pregunta que más retrasa los proyectos. Muchos presupuestos dan por hecho que los textos los pones tú, y la web se queda meses parada esperando contenido, o se publica con textos de relleno.

Los textos son lo que convence al cliente y lo que Google lee para saber de qué va tu negocio. Aclara si están incluidos, si los redacta alguien con criterio de SEO o si te tocan a ti. En mis proyectos, cuando hace falta, coordino la redacción con profesionales de confianza para que el contenido esté alineado con el posicionamiento.

La respuesta que buscas: saber exactamente quién los escribe, en qué plazo y con qué criterio.
Señal de alarma: que el tema ni se mencione en el presupuesto.

7. ¿Qué pasa si mañana me quiero ir?

Nadie empieza una relación pensando en el final, pero conviene tenerlo claro. Si un día quieres cambiar de proveedor, debes poder llevarte la web, el dominio, los accesos y el contenido sin pagar un “rescate” ni empezar de cero.

Esta pregunta dice mucho de quien tienes delante: un profesional que confía en su trabajo no necesita atarte.

La respuesta que buscas: “Te llevas todo, tienes los accesos desde el primer día”.
Señal de alarma: permanencias largas, penalizaciones o dudas al responder.

Cómo pedir presupuesto y qué debe incluir

Con estas preguntas resueltas, un buen presupuesto de desarrollo web debería dejar por escrito:

  • Qué páginas tendrá la web y para qué sirve cada una.
  • La tecnología elegida y el hosting recomendado.
  • Si incluye textos, imágenes y el trabajo de SEO inicial.
  • Qué incluye el mantenimiento y su coste.
  • Que el dominio, el hosting y los accesos están a tu nombre.
  • Plazos de entrega y qué necesitas aportar tú.

Si comparas presupuestos con esta lista delante, verás que la diferencia de precio muchas veces se explica por lo que uno incluye y el otro no.

Roberto Gascón Maroto Rogama en la montana

Apasionado de la montaña, del SEO y la programación a partes iguales, llevo más de 20 años trabajando en distintos sectores, pero siempre enfocado a la web ya sea como programador o como consultor SEO técnico, si quieres saber más de mí, sigue el enlace.

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